octubre 18, 2021
Como meditar zen

Como meditar zen

Técnicas de meditación zen

La meditación Zen, también conocida como Zazen, es el núcleo de la experiencia budista Zen. La meditación zen, también conocida como Dhyana en la India, es una forma muy básica pero precisa de meditación en la que la postura adecuada es crucial.
En primer lugar, debes encontrar un lugar tranquilo y relajante donde no te molesten hasta que empieces a meditar. No debes entrenar en una habitación demasiado oscura, demasiado luminosa, demasiado húmeda o demasiado fría.
La meditación zen puede practicarse de diversas maneras. Tradicionalmente, sólo se han utilizado las posiciones de loto completo o medio loto. Si no tienes mucha flexibilidad, puedes arrodillarte o sentarte en una silla para realizar Zazen.
Zazen se practica sentado en la posición de loto completo (Kekkafuza en japonés) o medio loto sobre un zafu, un cojín grueso y redondo (Hankafuza en japonés). Este cojín está diseñado para elevar las caderas, haciendo que las rodillas estén firmemente plantadas en el suelo. Tu Zazen será mucho más estable y relajado de esta manera. También se necesita un zabuton, que es una esterilla rectangular que se coloca debajo del zafu para amortiguar las rodillas y las piernas.

Cómo hacer de la meditación un poderoso hábito diario – con el zen

La meditación puede ser una forma muy eficaz de desestresarse. Experimentar con la meditación te ayudará si te sientes deprimido. El budismo zen tiene su propio tipo de meditación conocido como zazen. Implica concentrarse en la respiración y estar presente en el momento. Busca un lugar tranquilo y un sitio para empezar a practicar la meditación zen. Intenta concentrarte en tu respiración durante unos minutos. Establece una rutina que te funcione con el tiempo. La meditación puede ser un reto al principio porque aclarar la mente requiere práctica, pero al final encontrarás una rutina de meditación que te funcione.
No te preocupes. Las posiciones de medio loto y loto completo, que incluyen el cruce de las piernas, son perfectas para la meditación zen si puedes hacerlas. Sin embargo, debes sentarte en otro lugar si te resultan incómodas. ¡Hay una alternativa mejor!
Sí, ¡en efecto! Lo más importante a tener en cuenta al hacer la meditación zen es mantener la espalda recta. Por lo tanto, si necesitas apoyarte con almohadas o cruzar las piernas de cierta manera, hazlo. Continúa leyendo para ver un nuevo tema del concurso.

Cómo meditar – introducción al zazen para principiantes

La meditación zen, también conocida como Zazen, es una técnica de meditación de inspiración budista. El objetivo de la meditación zen es controlar la concentración. A menudo se la conoce como una técnica para “pensar en no pensar”.
Durante la meditación zen, las personas suelen sentarse en la posición de loto -o con las piernas cruzadas- y centran su atención en el interior. Aunque algunos practicantes creen que esta etapa se completa contando las respiraciones (normalmente del uno al diez), otros afirman que no es así.
La meditación zen se denomina “meditación de monitorización abierta” porque hace uso de las habilidades de monitorización. Estas habilidades de monitorización se traducen en una percepción reflexiva, que se caracteriza por una amplia gama de atención y una falta de concentración en un solo objeto.
A diferencia de la meditación de la bondad y la compasión, que se centra en alimentar la compasión, o de la meditación del mantra, que implica la recitación de un mantra, la meditación zen implica una mayor comprensión de los propios procesos físicos y autorreferenciales.

Cómo hacer meditación zen

Tal y como han demostrado los estudios médicos, perfeccionar la postura, la respiración y tratar de despejar la mente de pensamientos tiene como resultado un aumento de las ondas cerebrales alfa y theta dentro de la cabeza. Los beneficios psicológicos y físicos de la meditación zen descritos en los estudios pueden muy bien deberse al aumento de la actividad de las ondas cerebrales alfa y theta. Pero no te sientas obligado a comprender la neurociencia moderna que lo sustenta. Yo no lo hice, y tampoco lo hacen muchos neurocientíficos, pero esto es lo que sucedió durante mi viaje Zen. Primer paso: me enfadé más conmigo mismo.
Otra de las ventajas que encontré en las semanas tres y cuatro fue que no me sentía tan apurado como de costumbre. Por supuesto, tenía tanto que hacer cada día, pero me preocupaba menos la cantidad de tiempo que necesitaba y mi capacidad para completar todas las tareas que tenía que hacer. Es como si hubiera ganado más seguridad en mí misma. “Para mí, ésta es una de las ventajas más significativas de la meditación”, dice Tricarico. “Hay algo liberador, casi subversivo, en reconocer que tienes la misma cantidad de trabajo que hacer cada día, pero que no estás nervioso o apurado por ello. Es una gran sensación saber que estás en el momento y que lo que se hace se hace, y eso es perfecto. No sucede todo el tiempo, pero cuando lo hace, es como tener un secreto que nadie más conoce”. Mi estado de ánimo y mi paciencia han mejorado en la cuarta fase

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