septiembre 18, 2021
Sordera subita por estres

Sordera subita por estres

¿puede el estrés provocar infecciones de oído?

La pérdida de audición súbita es una forma de pérdida de audición neurosensorial que se produce de forma inesperada, en pocas horas, o al despertarse. Cada año, afecta a entre 1/5000 y 1/10.000 personas. La pérdida auditiva inicial suele ser unilateral (a menos que esté causada por un medicamento) y puede variar en intensidad de moderada a grave. Muchas personas sufren acúfenos, mientras que otras experimentan mareos, vértigos o ambos.
Idiopático: Existen diversas hipótesis para las que hay algunas pruebas (aunque contradictorias e incompletas). Las infecciones víricas (especialmente el herpes simple), los ataques autoinmunes y la oclusión microvascular aguda son algunas de las posibilidades más prometedoras.
Trastornos ocultos: La pérdida súbita de audición es un primer síntoma inusual de ciertos trastornos ocultos, que suelen presentar otros síntomas. Un neuroma acústico, la esclerosis múltiple, la enfermedad de Meniere o un accidente cerebrovascular menor, por ejemplo, pueden presentar una pérdida de audición repentina. La reactivación de la sífilis en pacientes seropositivos rara vez provoca una pérdida de audición repentina.

¿es reversible la pérdida de audición relacionada con el estrés?

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Masatsugu Masuda, Facultad de Medicina de la Universidad de Kyorin, Departamento de Otorrinolaringología, 6-20-2 Shinkawa, Mitaka-shi, Tokio 181-8611, Japón
Jin Kanzaki, Universidad Internacional de Salud y Bienestar, Departamento de Otorrinolaringología, 13-1 Higashikaiganncho, Atami-shi, Shizuoka 413-0012, Japón
Una subvención del Ministerio de Sanidad, Trabajo y Bienestar, así como una beca de ayuda a jóvenes científicos, han contribuido a financiar este proyecto.
Masatsugu Masuda, MD, PhD, Facultad de Medicina de la Universidad de Kyorin, Departamento de Otorrinolaringología, 6-20-2 Shinkawa, Mitaka-shi, Tokio 181-8611, Japón. [email protected]

Recuperación del tinnitus inducido por el estrés

La inflamación del oído interno se conoce como laberintitis. El sistema vestibular se aloja en los laberintos, de ahí el término (que perciben los cambios de posición de la cabeza). La laberintitis puede provocar problemas de equilibrio.
Un paciente con laberintitis puede sufrir pérdida de audición y acúfenos, además de problemas de equilibrio. La causa más común de laberintitis es un virus, pero también puede estar provocada por una infección bacteriana, un traumatismo craneal, un estrés excesivo, una alergia o una reacción a un medicamento. Aunque es poco frecuente, tanto la laberintitis bacteriana como la vírica pueden provocar una pérdida de audición permanente.
El vértigo agudo es un síntoma común y doloroso de la laberintitis. El sistema vestibular está formado por tres canales semicirculares que detectan los cambios de movimiento rotativo y los otolitos que detectan los cambios de movimiento lineal. Para mantener el equilibrio, el cerebro integra las señales visuales con la información sensorial del sistema vestibular para evaluar los cambios necesarios. Para mantener una atención visual constante durante el movimiento, el sistema vestibular también transmite información sobre el movimiento de la cabeza al músculo ocular, creando el reflejo vestibulo-ocular. La indicación incorrecta del movimiento de rotación provoca un movimiento ocular rápido e indeseado (nistagmo) cuando el sistema vestibular está afectado por laberintitis. Debido a las señales de equilibrio desviadas que recibe el cerebro desde el oído interno, son normales las náuseas, la ansiedad y una sensación de malestar general.

Estrés y problemas de oído

Se dice que los humanos desarrollan una pérdida de audición neurosensorial como consecuencia del estrés crónico. Probamos las mejoras en la capacidad auditiva en varios modelos de estrés, incluyendo el estrés por inmersión en agua (WIRS, 3 h/día, durante 4 semanas), el estrés por derrota social (SDS, 10 min/día, durante 2 semanas) y el estrés por aislamiento social (SIS, 10 min/día, durante 2 semanas). Los ratones sometidos a estas diversas formas de estrés no mostraron mejoras significativas en la capacidad auditiva ni en la cantidad de células ciliadas cocleares perdidas. Además, estas presiones no empeoraron la pérdida auditiva temporal inducida por el ruido (ruido de banda de octava de 8 kHz, nivel de presión sonora de 90 dB, 1 h). Nuestros resultados indican que el estrés persistente no provocó la pérdida de audición en los ratones. Al menos en los ratones, estos resultados demuestran que el estrés persistente tiene poca repercusión en la aparición o el agravamiento de la pérdida auditiva neurosensorial.
En su vida cotidiana, los seres humanos están constantemente sometidos a tensiones sociales. El estrés social y psicológico se ha relacionado con diversos problemas de salud, como la hiperinsulinemia, la hiperglucemia, las enfermedades cardiovasculares y la obesidad [1,2]. Además, el papel del estrés en el desarrollo de trastornos psiquiátricos como la depresión se ha estudiado ampliamente en animales [3,4]. Además, múltiples estudios han sugerido que el estrés social persistente hace que los seres humanos desarrollen una pérdida auditiva neurosensorial repentina (SNHL) [5,6].

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