octubre 22, 2021
Ictus por estres

Ictus por estres

Estrés en el trabajo y riesgo de infarto

Según los investigadores, las personas con una mayor actividad en la amígdala -la parte del cerebro asociada al estrés- son más propensas a desarrollar enfermedades cardiovasculares. El estrés agrava riesgos para la salud como la hipertensión, el colesterol alto, la diabetes, la obesidad y las enfermedades cardíacas, entre otros. Estas condiciones médicas se denominan “factores de alto riesgo” de sufrir un ictus.
Según un informe, el estrés parece aumentar el riesgo de sufrir un ictus o un accidente isquémico transitorio (AIT) en un 59%. Un accidente isquémico transitorio (AIT) es una forma de mini-ictus desencadenado por un bloqueo temporal del suministro de sangre al cerebro.
Esta forma de accidente cerebrovascular está causada por una hemorragia en el cerebro. Un aneurisma puede estar causado por un punto débil en la pared del vaso (abultamiento de la pared del vaso). La hipertensión crónica puede debilitar los vasos, y éstos pueden partirse como consecuencia de la fuerza.
Por otro lado, el estrés puede provocar un ictus si se vuelve crónico. El estrés puede ser una causa muy probable de ictus en personas que ya tienen problemas de salud graves. Un individuo genéticamente predispuesto a la hipertensión, la diabetes, la obesidad y otras afecciones tiene un mayor riesgo de sufrir un ictus relacionado con el estrés.

Adaptación después del ictus – el paciente y el cuidador

En la mayoría de los países, el ictus es la segunda causa de muerte y la principal causa de discapacidad adquirida en adultos. Hay dos tipos de factores de riesgo de ictus: modificables y no modificables. El estrés emocional se mencionó como un factor de riesgo entre ellos. El objetivo de esta revisión fue presentar las pruebas disponibles sobre el impacto del estrés mental agudo y crónico en el riesgo de accidente cerebrovascular isquémico, así como abordar los posibles patomecanismos. Tanto el estrés emocional agudo como el crónico se han relacionado con un mayor riesgo de ictus. Se discuten varios mecanismos posibles de la causa. Al modular la actividad sinfínica, el estrés puede aumentar el riesgo de enfermedad cerebrovascular al influir en la reactividad de la presión arterial, el endotelio cerebral, la coagulación o el ritmo cardíaco. En la práctica y la ciencia neurológica, el estrés emocional parece ser un factor de riesgo infravalorado. Se necesitan más estudios y análisis para comprender mejor este problema epidemiológico dinámico y poco conocido.

Estrés, ataque cardíaco y accidente cerebrovascular

El estrés es una respuesta psicológica y física natural a los retos de la vida. El sistema nervioso y ciertas hormonas se activan como reacción a los acontecimientos estresantes, conocidos como “factores de estrés”, en el cuerpo humano. El hipotálamo ordena a las glándulas suprarrenales que aumenten la producción de adrenalina y cortisol. El ritmo cardíaco, la frecuencia respiratoria, el metabolismo y la presión arterial se ven acelerados por estas hormonas.
La respuesta al estrés, también conocida como respuesta de “lucha o huida”, es el nombre que recibe este método. La respuesta al estrés del cuerpo, cuando funciona correctamente, aumenta la capacidad de rendir bien bajo presión. El estrés puede tener un impacto negativo en nuestra salud, bienestar, relaciones, trabajos y satisfacción general en la vida si estamos expuestos a él durante un periodo de tiempo prolongado.
No hace falta ser un atleta profesional para aprovechar los beneficios del ejercicio. El ejercicio mejora el estado de ánimo y el bienestar al aumentar las endorfinas que nos hacen sentir bien y otras sustancias químicas naturales del cerebro. El ejercicio vuelve a centrar su atención en los movimientos de su cuerpo, permitiéndole dejar de lado las irritaciones del día. La recomendación habitual es de 30 minutos, pero incluso 10-15 minutos le ayudarán cuando esté empezando. Incluso el ejercicio en silla libera las hormonas del bienestar.

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La conexión entre el estrés y el ictus no se entiende del todo. No hay pruebas de que un solo acontecimiento de la vida, como un accidente de coche o una disputa, pueda causar un ictus. El estrés crónico, la lenta acumulación de frustración, tensión y preocupación que puede producirse durante meses o años, es un sospechoso más probable.
Un estudio publicado en la revista médica Circulation en 1997 indicaba una correlación entre los niveles elevados de estrés mental y los accidentes cerebrovasculares, pero se necesitan más investigaciones para confirmarlo. Aunque hay motivos para preocuparse por este problema, los investigadores se enfrentan a una tarea difícil, ya que el término “estrés” no tiene un significado universalmente aceptado. Una circunstancia que me estresa a mí puede no molestarte a ti en absoluto, y viceversa. Además, hay que tener en cuenta varias formas de estrés. Para comprender plenamente la reacción del cuerpo al estrés a lo largo del tiempo, hay que examinar los factores estresantes físicos, sobre todo la falta de sueño, junto con los factores emocionales, como el miedo y la frustración.

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