junio 16, 2021
Catecolaminas y estres

Catecolaminas y estres

Parte 8 | transición durante el parto, adrenalina y estrés

Las catecolaminas son un componente clave de la respuesta al estrés del cuerpo, que puede ser fundamental en una situación de lucha o huida. Las glándulas suprarrenales, el tronco cerebral y el cerebro las contienen. Actúan como neurotransmisores en el cerebro. Circulan por el torrente sanguíneo y actúan como hormonas antes de descomponerse al cabo de unos minutos. A continuación, pasan por los riñones y se eliminan por la orina.
Las catecolaminas son neurotransmisores que se liberan durante la respuesta al estrés del organismo y que contienen dopamina, epinefrina (adrenalina) y norepinefrina (noradrenalina). Las catecolaminas son las responsables del subidón de adrenalina que se experimenta cuando se tiene miedo.
Suelen provocar una reacción emocional en la amígdala del cerebro, como el miedo al peligro. Pueden tener un efecto sobre la concentración y otras funciones cognitivas, así como un aumento de los recuerdos aversivos a largo plazo. Uno está preparado para luchar o huir, y es más probable que recuerde la amenaza en el futuro para responder adecuadamente.
Las catecolaminas pueden tener implicaciones negativas para la salud si se disparan durante un periodo de tiempo prolongado. Para revertir estos efectos negativos, primero hay que aprender a restaurar el cuerpo a su estado previo al estrés.

Tres etapas de la respuesta al estrés – introducción a la psicología

Las hormonas epinefrina, norepinefrina y dopamina se miden en la sangre mediante un examen de catecolaminas. El tejido nervioso, el cerebro y las glándulas suprarrenales contienen catecolaminas. Las catecolaminas ayudan a la respuesta del cuerpo al estrés o al miedo, preparándolo para las respuestas de “lucha o huida”.
En respuesta al estrés, las glándulas suprarrenales liberan una cantidad importante de catecolaminas. La epinefrina (adrenalina), la norepinefrina (noradrenalina) y la dopamina son las tres catecolaminas principales. El ácido vanilmandélico (VMA), la metanefrina y la normetanefrina se forman cuando se descomponen. Una prueba de catecolaminas también puede evaluar la metanefrina y la normetanefrina.
Las catecolaminas aumentan la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria, el control muscular y la agudeza mental. Suelen reducir el flujo sanguíneo hacia la piel y los intestinos, al tiempo que aumentan el flujo sanguíneo hacia los órganos principales, como el cerebro, el corazón y los riñones.
Los niveles de catecolamina en la sangre pueden ser elevados por estos tumores inusuales (como un feocromocitoma). La presión arterial alta, la sudoración abundante, los dolores de cabeza, los latidos rápidos del corazón (palpitaciones) y los temblores son signos de esta enfermedad.

El catabolismo de las catecolaminas mediante la mao y la comt

Pauline Hanns, Anna M. Paczulla, Michael Medinger, Martina Konantz y Claudia Lengerke son los autores de este artículo (2019). El microambiente de la médula ósea está modulado por el estrés y las catecolaminas, que facilitan la tumorigénesis. doi: 10.15698/cst2019.07.192 Cell Stress 3(7): 221-235
El microambiente de la médula ósea (BM) es especialmente hospitalario para las células tumorales y los huesos a una ubicación metastásica elegida para las células cancerosas diseminadas de diversos orígenes debido a la alta vascularización y los factores secretados localmente. Las complejas interacciones con las células del nicho de la BM (por ejemplo, los osteoblastos, las células endoteliales y las células estromales mesenquimales (MSC)), las células madre y progenitoras hematopoyéticas residentes (HSPC) y las citocinas proangiogénicas controlan la localización y la proliferación de las células cancerosas en la BM, lo que da lugar a un aumento de las densidades de los microvasos de la BM a lo largo de la progresión maligna. Se cree que el estrés y los neurotransmisores catecolamínicos liberados en respuesta a la activación del sistema nervioso simpático (SNS) afectan a la progresión del cáncer al modular varias células de la BM. En este artículo se analiza el papel de las catecolaminas en la tumorigénesis, centrándose en los efectos pro-tumorigénicos mediados por el nicho de la BM.

Síntesis de catecolaminas y metabolismo de la tirosina

Además, la evidencia actual sugiere que los pacientes con TEPT tienen niveles más altos de norepinefrina y epinefrina, así como de dopamina (Lee et al., 2016; Gold et al., 2018).
En general, la liberación de epinefrina de la médula suprarrenal se asocia con el estrés agudo, y esto es seguido por la liberación de noradrenalina del locus coeruleus, que permite que las respuestas a los estresores agudos se conviertan en síntomas de TEPT a largo plazo a través del aumento de la activación localizada y el control del circuito en el sistema nervioso central (SNC) (Geracioti et al., 2008).
La sobreactivación de los receptores de noradrenalina en la amígdala, el hipocampo, el hipotálamo, el cuerpo estriado y la corteza prefrontal, que podría estar relacionada con las alucinaciones y las pesadillas que sufren las personas con síntomas crónicos de TEPT (O’Donnell et al., 2004; Lee et al., 2017), es una posible explicación. Investigaciones anteriores han encontrado que las mujeres sufren de TEPT en una tasa más alta que sus homólogos masculinos (Mendoza et al., 2016). Sin embargo, no está claro si la producción de catecolaminas mediada por el sexo está alterada en modelos biológicos de TEPT (Murphy et al., 2018). Los mecanismos biológicos que subyacen a estos diversos factores de riesgo no están actualmente claros.

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