junio 24, 2021
Ansiedad y estres es lo mismo

Ansiedad y estres es lo mismo

Estrés vs. ansiedad

El miedo y la ansiedad se confunden a menudo, pero no son lo mismo. A pesar de que los síntomas a veces se solapan, la experiencia de una persona con estas emociones varía en función de sus circunstancias. La ansiedad se desencadena por un peligro incierto, anticipado o mal descrito, mientras que el miedo se desencadena por una amenaza conocida o comprendida. Tanto la ansiedad como el miedo desencadenan una reacción de estrés que es similar. Sin embargo, muchos estudiosos coinciden en que hay variaciones significativas entre ambos. Estas distinciones pueden explicar cómo respondemos a los diferentes factores de estrés de nuestro entorno. Los síntomas fisiológicos más comunes asociados a una reacción al peligro son la tensión muscular, el aumento del ritmo cardíaco y la falta de aliento. Estos cambios físicos son el resultado de una respuesta innata al estrés de lucha o huida que se considera importante para nuestra supervivencia.
La ansiedad ante la perspectiva de que ocurra algo desagradable, como que un desconocido te haga daño, será la raíz de tu malestar en esta situación, más que una amenaza directa. Este miedo se desencadena por la percepción mental de futuras amenazas.

Más allá del estrés y la ansiedad: cómo afecta el estrés al cuerpo y

Cuando tu jefe te llama, estás trabajando con una fecha límite. Son las 3 de la tarde y quiere saber si tienes tiempo para ayudar en un proyecto que debe entregarse a las 5 de la tarde. Dice: “Es algo urgente”, y se disculpa por el aviso tardío. Tu estómago se hunde en un pozo y tus pensamientos comienzan a acelerarse. Respondes: “Por supuesto”. “Estaré encantado de ayudar”. No es que decir “no” vaya a facilitar las cosas.
Una voz entra instantáneamente en tu cerebro, recordándote lo mal que funcionas bajo presión. ¿Recuerdas el ataque de pánico de antes? Es imposible planificar una cubierta entera en dos días, ¡y mucho menos en dos horas! Piensa en lo fácil que sería para tus colegas hacerlo. ¿Por qué no aspiras a ser más como ellos? Seamos realistas: vas a estar atrapado en este trabajo el resto de tu vida.
La ansiedad y el estrés están relacionados, pero no son lo mismo. La preocupación, los dolores de estómago, la inquietud, la tensión muscular, los pensamientos acelerados, los dolores de cabeza, las noches de insomnio o todo lo anterior son respuestas naturales y adaptativas a los retos de la vida -trabajos, relaciones, mortalidad, por nombrar algunos- y comparten varios síntomas, como la preocupación, los dolores de estómago, la inquietud, la tensión muscular, los pensamientos acelerados, los dolores de cabeza, las noches de insomnio o todo lo anterior.

Estrés frente a ansiedad

La tensión y la ansiedad son comunes entre los estudiantes que tienen dificultades en la escuela. Sin embargo, ¿es la tensión y la ansiedad lo mismo? Las palabras se utilizan a menudo indistintamente. Sin embargo, aunque el estrés y la ansiedad están relacionados, no son lo mismo. Entender la distinción le ayudará a decidir la mejor manera de ayudar a su hijo.
La ansiedad es un trastorno único. Es una respuesta al estrés. Es la sensación que tienen los niños cuando creen que no van a ser capaces de manejar la cosa (o el reto) que les está presionando. Esta falta de control hace que los niños se pongan nerviosos y se asusten.
Por ejemplo, los niños que tienen problemas con las matemáticas tienen más probabilidades de fracasar que de tener éxito en ellas. Se ponen nerviosos cada vez que tienen que resolver un problema de matemáticas. Pueden cometer errores en los deberes de matemáticas, lo que les hace sentirse “estúpidos” al día siguiente, lo que aumenta la tensión. Esto es lo que se conoce como estrés crónico.
La ansiedad puede desarrollarse como resultado de un estrés prolongado. Los niños con estrés crónico se creen incapaces de realizar ciertas tareas. Crean una sensación de preocupación o inquietud de que van a fracasar hagan lo que hagan. Eso es la ansiedad.

Tu cerebro ante el estrés y la ansiedad

Según el Instituto Nacional de Salud Mental, cerca de 42 millones de estadounidenses, es decir, alrededor del 18,1% de los adultos mayores de 18 años, sufren trastornos de ansiedad (NIMH). Según el Instituto Nacional de Salud Mental, alrededor del 25% de los adolescentes de entre 13 y 18 años sufren ansiedad.
La ansiedad es una sensación recurrente de miedo o temor en situaciones no amenazantes que no desaparece hasta que la fuente de preocupación ha pasado. La genética, la química del cerebro, la personalidad y las experiencias vitales influyen en el desarrollo de los trastornos de ansiedad.
La ansiedad induce todos los síntomas asociados al estrés y al estrés crónico, así como los ataques de pánico, que se asemejan a los síntomas de un ataque al corazón, como dolor en el pecho, sudoración, mareos, náuseas, escalofríos y dificultad para respirar. Aparecen de la nada y alcanzan su punto álgido en diez minutos (para estar seguro, no dudes en llamar al 911). Los síntomas de ansiedad pueden causar problemas en la escuela, en el trabajo y en las relaciones.
Según la Asociación Americana de Psicología (APA), el estrés persistente no tratado puede provocar graves problemas de salud como ansiedad, insomnio, dolor muscular, presión arterial alta y un sistema inmunitario debilitado. Enfermedades importantes como las cardiopatías, la depresión y la obesidad pueden verse agravadas por el estrés.

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