junio 16, 2021
Problemas respiratorios por ansiedad

Problemas respiratorios por ansiedad

Alivie el estrés y la ansiedad con sencillas técnicas de respiración

Aparte del pulso fuerte, el dolor en el pecho y la sensación de asfixia son dos de los signos más comunes de un ataque de ansiedad. Estos síntomas, así como los posibles mareos, la fatiga, los dolores de cabeza, los vómitos y otros problemas, suelen incitar al paciente a llamar a una ambulancia o a acudir rápidamente al hospital. Tras ser examinado, se le suele informar de que está sufriendo un ataque de pánico/ansiedad y que no hay nada malo en su corazón.
Piense en lo que le ocurre al cuerpo durante un ataque de pánico/ansiedad: entra en modo de respuesta al miedo. Si estuviera en peligro, necesitaría responder rápidamente para protegerse, por lo que nuestro cuerpo tiene incorporado un mecanismo de lucha o huida que se pone en marcha cuando nos vemos amenazados. Esto significa simplemente que cuando respiras más rápido para llevar más sangre a tus órganos, tu cuerpo libera adrenalina, una hormona producida por la glándula suprarrenal situada justo encima de los riñones. La adrenalina aumenta el ritmo cardíaco, dilata los vasos sanguíneos y las vías respiratorias, y tiene una variedad de otros efectos menores cuando se produce. La adrenalina se libera de forma natural en condiciones de alto estrés o de excitación física para preparar el cuerpo y la mente para lo que venga.

El error número 1 de la respiración por ansiedad

Esta investigación analizó si la terapia cognitivo-conductual (TCC) puede ayudar a las personas con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) a dejar de desarrollar o empeorar la psicopatología del espectro de pánico y los síntomas de ansiedad (EPOC).
41 pacientes con EPOC que habían completado la rehabilitación pulmonar fueron asignados al azar a una intervención de TCC de cuatro sesiones (n = 21) o al tratamiento estándar (n = 20). Se evaluó la línea de base, la fase posterior a la intervención y los seguimientos de 6, 12 y 18 meses. Las tasas de ataques de pánico, trastorno de pánico y síntomas de ansiedad fueron los resultados primarios. Los síntomas depresivos, las creencias catastróficas sobre los problemas respiratorios, la calidad de vida específica de la enfermedad y las tasas de ingreso hospitalario fueron los resultados secundarios.
Al principio, no hubo diferencias importantes en las medidas de resultado entre las clases. En la evaluación de seguimiento de 18 meses, 12 (60%) participantes del grupo de atención rutinaria sufrieron al menos un ataque de pánico en los 6 meses anteriores, y dos (17%) de ellos fueron diagnosticados de trastorno de pánico, mientras que ningún participante del grupo de TCC tuvo ataques de pánico durante el proceso de seguimiento. En los tres seguimientos, la comunidad de TCC informó de una disminución sustancial de los síntomas depresivos y de las cogniciones catastróficas, así como de un menor número de ingresos hospitalarios entre los seguimientos de 6 y 12 meses.

Disnea, o falta de aire: causas y tratamiento

La disnea (respiración difícil, dificultosa o dolorosa) puede significar una emergencia médica grave o un misterioso rompecabezas médico. Si nunca se ha diagnosticado esta afección, busque ayuda clínica de inmediato. Aunque parezca que respira con normalidad, una persona a veces lo caracterizará como “no poder recuperar el aliento” o “no tener suficiente aire”. La incapacidad de respirar correctamente es ciertamente preocupante, y muchas personas responderán con ansiedad, miedo o pánico.
Las dificultades respiratorias suelen producirse después de un ejercicio extenuante en circunstancias normales. Es necesario preocuparse si la gravedad del problema parece desproporcionada con respecto al esfuerzo realizado. Los problemas respiratorios son normales durante el embarazo, ya que el útero se extiende hacia fuera, restringiendo la capacidad de inhalar completamente. La obesidad también puede limitar la capacidad de los pulmones para inhalar completamente.
La mayoría de las causas físicas de la disnea están relacionadas con problemas de los sistemas respiratorio y cardiovascular. Los trastornos pulmonares, tanto agudos como crónicos, son las causas físicas más comunes. La obstrucción del flujo de aire (trastornos obstructivos) o la incapacidad de la pared torácica o de los pulmones para expandirse libremente son las causas más comunes de los problemas respiratorios (trastornos restrictivos). Ambas condiciones dificultan la respiración del paciente y reducen la cantidad de oxígeno que puede consumir por inhalación. La bronquitis, el enfisema y el asma son las tres enfermedades obstructivas más comunes. Un segundo síntoma común de estos problemas es la “opresión en el pecho” al despertarse, inmediatamente después de sentarse o tras un esfuerzo físico.

Gestión de la ansiedad: ejercicio de respiración en medio de la crisis de covid-19

El síntoma más común del trastorno de pánico son los ataques de pánico. Estos ataques suelen producirse sin previo aviso y van seguidos de una serie de sensaciones físicas aterradoras, como la falta de aire o la hiperventilación.
La falta de aire es un síntoma aterrador. Es posible que tenga problemas para respirar o para hacer llegar suficiente oxígeno a sus pulmones. Muchas personas lo describen como un ahogo, una asfixia o un sofoco. Puedes sentirte como si fueras a desmayarte o a morir, lo que aumenta tu miedo y ansiedad.
A algunas personas les preocupa tener un problema médico, como el asma o los ataques al corazón. La falta de aire, por otro lado, es un síntoma típico de los ataques de pánico y normalmente no indica un problema médico más amplio.
Un cambio en el patrón respiratorio diario provoca la falta de aire que se produce durante los ataques de pánico y la ansiedad.
La mayor parte del tiempo, no somos conscientes de nuestra respiración. Cuando experimentamos pánico o ansiedad, nuestra respiración puede volverse superficial y restringida. Hacemos respiraciones rápidas y cortas en lugar de respiraciones completas que llenan los pulmones.

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