junio 16, 2021
Ansiedad y ganas de orinar

Ansiedad y ganas de orinar

Cuando la ansiedad te hace sentir que siempre tienes que orinar

Las ganas de orinar a menudo parecen llegar en el peor momento posible, obligándote a ir al baño cuando preferirías estar haciendo otra cosa. Esto le ocurre a todas las mujeres de vez en cuando. Sin embargo, si esto ocurre a menudo, puede parecer que tu vejiga te está manipulando a ti y no al revés.
Cada mujer tiene su propia rutina, pero orinar entre 6 y 8 veces cada 24 horas se considera natural. Puedes tener una micción excesiva si haces más que eso, como orinar mucho por la noche (más de una vez).
Aunque a menudo se confunde la micción frecuente con la incontinencia, la micción frecuente no es lo mismo que la incontinencia, que es una micción involuntaria que puede provocar pérdidas. Sin embargo, orinar en exceso puede resultar igualmente incómodo en la vida cotidiana. Las constantes idas al baño, además de interrumpir tus rutinas y actividades, pueden ser angustiosas, sobre todo si no estás seguro de cuál es la causa.
La micción frecuente puede ser el único síntoma, o puede ir acompañada de otros signos y síntomas. En cualquier caso, averiguar por qué necesita orinar tan a menudo es el primer paso para aliviarlo. La atención personalizada también le ayudará a evitar las micciones constantes y a volver a vivir su vida en sus propios términos.

La razón secreta por la que tienes que orinar constantemente

La mayoría de nosotros hemos estado en una situación de estrés o aprensión en la que nuestra primera reacción ha sido huir al baño. Cuando estamos estresados, nuestra respuesta de lucha o huida entra en acción, lo que desencadena la liberación de hormonas que alteran el equilibrio hormonal normal de la vejiga, provocando su contracción. Como consecuencia, las personas pueden sentirse forzadas a orinar, o incluso pueden orinar involuntariamente en ciertos casos. Pero, ¿por qué ocurre esto? El estrés puede afectar a la vejiga de diversas maneras, según la doctora Rena Malik, uróloga y YouTuber. La disfunción del suelo pélvico, en la que los músculos del suelo pélvico se tensan en respuesta al estrés, es una posible causa que contribuye a ello. Piensa en cómo te sientes cuando aprietas la mandíbula sin querer.
Malik sugiere que acudas a un médico para ver si tienes una disfunción del suelo pélvico o una vejiga hiperactiva, todo lo cual puede tratarse. Además, dormir bien por la noche y hacer todo lo posible por reducir el estrés en la vida diaria puede ayudar. También aconseja realizar ejercicios para la vejiga. “Cuando se tienen ganas de orinar, éstas son muy intensas, y es entonces cuando vamos al baño”, explica. “Sin embargo, si esperas, el deseo se irá desvaneciendo poco a poco. Cuando tengas ganas de orinar, espera, ocúpate y haz ejercicios rápidos de Kegel, tirando hacia arriba y hacia dentro de la pelvis, haciendo contracciones rápidas y relajándote mientras esperas a que se te pasen las ganas, y luego vete tranquilamente al baño cuando se te hayan pasado las ganas. Así, tu cerebro y tu vejiga se reconectan y ya no sientes la tentación con tanta intensidad”.

Ansiedad y micción frecuente – ¡explicado!

Tabla 1: Datos demográficos de la población de la muestra (N = 21.803), desglosados por grupos de edad

Cómo superar la #urinaciónfrecuente y otras ansiedades

Panel que es de tamaño completo

Incontinencia urinaria de urgencia

El 6% de las personas tenía una depresión leve, mientras que el 2% tenía una depresión de moderada a extrema. El 21 y el 35% de los que se encontraban en esas dos categorías utilizaban medicamentos antidepresivos, respectivamente. La ansiedad leve afectaba al 11% de los participantes, mientras que la ansiedad moderada/grave afectaba al 6%. La medicación antidepresiva fue utilizada por el 16 y el 30% de estas clases, respectivamente. Los antidepresivos fueron utilizados por el 9% de todas las mujeres, y por el 11% de las mayores de 65 años. El 60% de los pacientes antidepresivos utilizaron un ISRS. El 10% utilizó hipnóticos y sedantes, y el 17% de los ancianos los utilizó. El 5% de los participantes utilizó ansiolíticos. Cuando se tuvieron en cuenta los factores de confusión establecidos y los factores de riesgo de IU, la ansiedad y la depresión se relacionaron con la IU, con ORs de 1,48 (1,36-1,60) y 1,58 (1,42-1,76), respectivamente. La ansiedad y la depresión fueron las más vinculadas a la IU mixta y extrema. La IU grave se relacionó con la depresión, con una OR de 2,04 (1,74-2,40) (Tabla 2).
Los datos utilizados en este análisis pueden encontrarse en el banco de datos HUNT y en la base de datos noruega sobre prescripción, pero su uso tiene algunas limitaciones. Los datos se utilizaron para el presente estudio bajo licencia, por lo que no son de acceso público. Sin embargo, si se solicita de forma justa y con el permiso de HUNT, la base de datos de prescripción noruega, el Comité Regional de Ética y la Autoridad Noruega de Protección de Datos, los autores harán accesibles los datos.

Ansiedad y micción frecuente

Órganos, músculos, tubos y nervios conforman el sistema urinario, que produce, transporta, almacena y evacua la orina. La uretra, los dos riñones, los dos uréteres, la vejiga, los dos músculos del esfínter y la uretra forman parte de este sistema. 1º [dos] Los alimentos que consumimos proporcionan nutrientes a nuestro cuerpo. Los productos de desecho permanecen en la sangre y en el intestino después de que el cuerpo haya tomado lo que quiere. A la hora de orinar, los productos de desecho de la sangre, llamados urea, que se forman con los alimentos ricos en proteínas, se trasladan a los riñones para su filtración. Los riñones extraen la urea, que luego pasa por el sistema urinario hasta la vejiga, donde se mezcla con agua y otros productos de desecho para formar la orina.
La vejiga es un órgano muscular hueco que recibe la orina y tiene forma de globo. La vejiga está cerrada por los músculos del esfínter que rodean la abertura de la vejiga y se cierran herméticamente hasta que estemos listos para orinar, para que la orina no se derrame fuera del cuerpo.
Cuando necesitamos orinar, el cerebro ordena a los músculos de la vejiga que se contraigan, forzando la salida de la orina, y a los músculos del esfínter que se relajen, permitiendo el paso de la orina. La vejiga se vacía como resultado de ambos actos.

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